CRONICA DE UN « ATAQUE DE FRENTE » ANUNCIADO
Por: MVZ Manuel Horta
Me encuentro sobre un campo de verde pasto recién cortado, similar a una cancha de football, esta delimitado por 4 paredes blancas y en las orillas se pueden apreciar diferentes obstáculos utilizados en las distintas pruebas de agilidad que se requieren para obtener las distinciones en clasificaciones del deporte de Ring Frances.
Mi fiel amigo Jack, un Pastor Belga Malinois de 3 años de edad, se encuentra a mi lado, sentado, muy atento a mis instrucciones, las orejas erguidas lo delatan. También la ansiedad es un rasgo identificable cuando respira tan rápido y jadea, a el, al igual que a mi, le encanta su deporte, su juego, su oportunidad de morder y jugar sin que nadie lo reprima.
Su pelaje rojo cobrizo brilla bajo los rayos del sol, y el, quieto como una estatua, espera mi orden. Acto seguido aparece en el campo el Hombre de Ataque o “agitador”, vistiendo el ya clásico traje de protección contra mordidas, trae una vara parcialmente cortada en vertical en 4 partes, lo cual ocasiona que haga mucho ruido pero que no lastime al perro. El juez se encuentra atento observando al Hombre de Ataque ponerse en su posición. “Jack” no aguanta mas, su instinto es correr detrás de su presa (El hombre de ataque) pero recuerda su arduo entrenamiento y espera impaciente a que se le de la orden.
“¿Listo?”- me pregunta el juez y yo le contesto con un movimiento de afirmación con mi cabeza. El juez hace sonar una pequeña corneta, como la que trae el señor que vende helados en la cuadra, el hombre de ataque empieza a agitar la vara y a moverse, se golpea el muslo haciendo que la vara suene, Jack se inquieta, esta a punto de ir tras el, pero nuevamente se queda quieto y fija su mirada atenta en su presa. El momento tan esperado por “Jack” ha llegado, -“Atack”- le doy la orden un poco fuerte para que note la fortaleza en mi mando. Acto seguido se levanta como disparado por un resorte, corre como un rayo hacia su objetivo que se encuentra a unos 50 mts aproximadamente, la velocidad que alcanza es impresionante. A “Jack” se le ha entrenado para morder en la rodilla del hombre de ataque, ese es su objetivo y su mirada esta fija en ella. El Hombre de Ataque lo observa y se da cuenta de esto, empieza a agitar la vara delante de sus piernas, bloqueando el objetivo de “Jack” esperando que éste se desconcierte, pero no sucede, “Jack” tiene un objetivo y no desistirá hasta conseguirlo.
El momento cumbre ha llegado, la conjunción de ambos entes que conforman este gran deporte, el perro contra el Hombre de Ataque y viceversa. En las pruebas de guardia y protección la “batalla” entre este dúo es lo más importante, se califican a ambos, tanto al perro como al Hombre de Ataque. Con un movimiento de cadera y pierna digno de Leonel Messi, el Hombre de Ataque se quita la mordida del perro que pasa de largo en su primer intento por tomar a su presa, inmediatamente “Jack” compone el rumbo, da la vuelta y se abalanza contra la pierna del agitador, en esta ocasión no falla, se prensa con todos sus dientes. El agitador se mueve y trata de que Jack lo suelte sin lograrlo, hacer sonar la vara y golpea al perro en sus costados, pero “Jack” sigue aferrado al traje, incluso mueve la cabeza y trata de sacudir a su oponente con tal fuerza que de pronto pareciera que el Hombre de Ataque pierde el equilibrio. La lucha continua por unos 20 segundos aproximadamente cuanto el juez me da la orden de llamar al perro, inmediatamente sueno mi silbato, en ese momento “Jack” suelta al agitador y corre mas tranquilo hacia mi, se coloca en mi lado izquierdo en posición de sentado y el Juez hace sonar nuevamente la corneta, “ejercicio terminado”.
Los aplausos no se hacen esperar, el público presente aplaude la buena actuación de todos los involucrados, yo felicito a mi perro “Muy bien!!” le digo al momento que lo acaricio y revuelvo los pelos de sus cachetes. El salta de jubilo y mueve la cola en señal de felicidad, le doy su pelota la cual toma como premio por haber hecho un buen trabajo, aunque, para él, esto fue tan solo un juego, y se que “Jack” espera ansiosamente la siguiente oportunidad de “jugar” a los policías y ladrones.
Salimos del campo para dar oportunidad de que compita el siguiente concursante, afuera me esperan mi esposa y mis hijas, las cuales felicitan y abrazan al gran “Jack” después de su actuación. El las lame en las manos y en la cara demostrando la calidad del gran perro Pastor Belga Malinois que es, protector de su manada y la felicidad para nuestra familia.